Es muy cómodo tirar por el camino fácil y achacar los fallecimientos de los últimos días en el Mar Menor, a la edad, a problemas coronarios o a cortes de digestión. Es muy fácil culpabilizar a los fallecidos de su propia muerte, mientras no se busca relación alguna entre las ya 14 lamentables pérdidas humanas en lo que llevamos de verano.
Afortunadamente la esperanza de vida, ya dejó hace bastante tiempo de situarse en torno a los 70 años, por lo que usar como arma la edad para justificar la muerte de estas personas, es cuanto menos vergonzoso. Toda, toda la vida el Mar Menor ha sido frecuentado por todo tipo de personas, que abarcan edades muy variadas, y nunca había ocurrido algo similar a lo visto durante este mes. Es absurdo pensar, que el destino de estas personas les tenía reservada la muerte justamente en aguas del Mar Menor. Puede ocurrirle a una, a lo sumo a dos, pero no a las 14 personas, día sí y día también.
Es muy sospechoso y preocupante, pero casi es más preocupante el hecho de que se intenten esconder las verdaderas razones por las que está ocurriendo todo esto.
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